¿QUIÉN CUIDA A LAS CUIDADORAS? SERVICIO DOMÉSTICO Y ARRAIGO LABORAL

Quién cuida a las cuidadoras

El trabajo doméstico es una labor que, en las últimas décadas en España, vienen realizando mujeres migrantes. Esta característica hace que estén más expuestas a riesgos de violencia laboral y sexual, y a ser explotadas y discriminadas. Las mujeres que realizan este trabajo, además, llegan a él por recomendación, a través de familiares, amigos o conocidos.

Llevan a cabo un trabajo esencial para la economía del país. Sin el trabajo de estas mujeres, para gran parte de la población sería prácticamente imposible conciliar su labor profesional con las atenciones que requieren los hijos e hijas o los padres y madres, en una sociedad donde la esperanza de vida en el último siglo ha crecido, entre otros factores, por el acceso de la población a los servicios de cuidados.

Sorprendentemente, pudiendo colaborar con la cotización a la Seguridad Social, alrededor de un 70% de las empleadas del hogar no lo hacen.

Las dos vías fundamentales en la actualidad para poder regularizar la situación jurídico-administrativa de las mujeres migrantes en situación “irregular” son la obtención de un permiso de residencia (y trabajo) a través de un procedimiento de arraigo laboral o social, cuyo requisito fundamental es demostrar, partiendo de una situación jurídico-administrativa irregular, la residencia en España de al menos dos años en el primer supuesto y de tres años en el segundo.

Como hemos dicho, las mujeres migrantes que realizan este trabajo llegan a él a través de familiares, amigos o conocidos, por recomendación, desde sus países de origen. Llegan a España y empiezan a trabajar como trabajadoras internas, por lo que normalmente libran un día a la semana (el domingo) o ninguno, de forma que la obtención de pruebas (justificantes de los envíos de dinero, tarjeta transportes, recarga tarjeta transportes, justificantes médicos, contratos, carnet de la biblioteca, inscripción en actividades deportivas y de ocio municipales… ) que demuestren la permanencia en territorio español (dos o tres años, según el supuesto) se hace del todo imposible, Cuando se trabaja en servicio doméstico apenas se sale del domicilio. ¿Cómo se va vivir y cómo se va a poder demostrar que se ha vivido?

Además del requisito de dos años de permanencia en España (arraigo laboral), se ha de demostrar la existencia de relaciones laborales, con resolución judicial o acta de conciliación en vía judicial que la reconozca; o resolución administrativa confirmatoria del acta de infracción de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social que la acredite; o con el certificado de vida laboral tras la Sentencia del Tribunal Supremo 25 de marzo de 2021 (Sentencia 1184/2021), desarrollada en la Instrucción de la Secretaría de Estado de Migraciones (SEM 1/2021) sobre el procedimiento relativo a las autorizaciones de residencia temporal por razones de arraigo laboral (8 de junio de 2021).

Imaginaos lo complicado que es demostrar la existencia de una o varias relaciones en servicio doméstico cuando la labor de inspección de trabajo es prácticamente imposible, si se tiene en cuenta que es una actividad que se desarrolla en el ámbito de lo privado y en la que existe un amplio desconocimiento de los derechos laborales.

Las trabajadoras al servicio del hogar familiar trabajan tras las puertas cerradas de los hogares, ocultas para el exterior. Se sabe que están, que son imprescindibles, pero el sistema las hace invisibles y, en consecuencia, vulnerables. Estas son las principales vulneraciones que sufren las trabajadoras en este ámbito: el servicio doméstico suele caracterizarse por sus extensas jornadas, bajas remuneraciones, inexistente cobertura de Seguridad Social y alto incumplimiento de las normas laborales; ausencia de regulación del tiempo de trabajo, régimen de salario mínimo y pagos en especie; la informalidad en la relación laboral hace a las trabajadoras aún más vulnerables por no tener acceso al Sistema Nacional de Seguridad Social.

La Instrucción SEM 1/2021 vino a dificultar un poco más, si cabe, la labor de las trabajadoras para demostrar la existencia de la relación laboral, ya que también tienen que demostrar que la misma se produjo en los términos establecidos por el Ministerio, en relación con el salario y la jornada. Así reza la Instrucción:

“1.3.2.4. Exclusión de las relaciones laborales sin entidad suficiente para permitir el acceso al arraigo laboral.

No se entenderán cumplidos los requisitos del artículo 124.1 del ROEx cuando se acrediten relaciones laborales que no tengan la entidad suficiente como para entender que no se desvirtúa el sentido del precepto y se actúa en fraude de Ley.

El salario percibido por la prestación profesional de los servicios laborales por cuenta ajena de cada una de las relaciones laborales que se acrediten deberá ser una cuantía igual o superior al salario mínimo interprofesional que corresponda en base al real decreto al que se refiere el artículo 27 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre o el que proporcionalmente corresponda cuando se trate de contratos a tiempo parcial.

La relación laboral o en su caso las relaciones laborales que acontecen de forma coetánea deberán representar una jornada semanal no inferior a treinta horas en el cómputo global.”

Los ciudadanos y ciudadanas de este país dejamos al cuidado de las mujeres migrantes a nuestros mayores y a nuestros hijos, nuestro mayor tesoro, pero no velamos por que se cumplan sus derechos. ¿Quién cuida a las cuidadoras?

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